Teclas contiguas

-Lo amaba.

El runrún, era sosegado.

Cálido. Amable me atrapaba.

Sentía mi cuerpo volar por las nubes

de algodón palpitaban mis ojos, caminan

a todas horas y esperan ese susurro arco-

iris en mis labios simpaticomimeticos.

Cortés. Delicado me deleitaba.

El grito, era envenenado.

-Lo amaba.

José Luis Segura Coronil.

Poema

Y allí estabas tú, justo en frente de mí.

Te pregunté por tú nombre, y no quisiste responder.

Me pegué a tu pomo, como queriendo entrar.

A veces pienso que fue lo mejor que me ha pasado en la vida.

Me vuelves loco de remate, me abres al mundo y me cierras a la vez.

Respiras aroma puro, calor del día, suspiros de melancolía.

Eres el amor que se quedó en un baúl, el amor puro y sincero.

También eres el amor triste que nunca llegará a ningún puerto.

Eres el padre, madre, amigo, abuelo o amor perdido en unos versos para el recuerdo.

Eres color, estaciones, libros, caminos, juicios, soledad, tristeza, religión, Dios, alegría, muerte y vida.

¿Que eres sino?

Sí es que lo tienes todo.

Que más se puede desear.

Hasta cuando ya no queda nada eres capaz de habitar entre los muertos.

Siempre quedas en el firmamento de los versos escritos con rima o sin ella.

Y aunque ya no nos quede nada, ni vida, se que te hice bella, se que te hice mío.

En el recuerdo de mi alma maltratada, mi diario, mi amigo me mira de frente y le digo.

Prestame esta noche de libros, de renglones, de metáforas y anáforas, de sonetos y terceros, de romances y de liras con ollas de cabeza.

Pero lo dicho. Siempre quedarás tú.

Aunque venga un pandemia y todo se funda con el sol, los versos nunca se perderán. Siempre quedarán.

Tú y yo.

José Luis Segura.

Mi escondite

Déjame amar de verdad aunque sea mentira.

Déjame sentir tu cuerpo rodeado de espinas.

Déjame atarme a tus columnas llenas de injurias.

Déjame sentirte dentro de tus migrañas.

Déjame leerte lento cuando ya no tenga ganas.

Dejame mentirte a oscuras como te siento en mi cama.

Dejame ver tus fotos de hace años cuando no teníamos nada.

Déjame ducharme en tu espalda donde mis besos te caigan.

Dejame adentrarme en tus sueños donde ni siquiera te escapas.

José Luis Segura Coronil.

Enamorate todos los días

Los versos se diluyeron
en las alcantarillas de la ciudad
corrían inéditas sin sentido
en busca del alma ausente.

La calma se vacilaba
en la mar vacía y seca
sabiendo que su verdadero
amor se ausenta.

Los latidos del corazón
marcan el alma, la pasión
y los incrédulos sentidos
me lleven a una isla desierta.

La soledad me solapa
me acaricia a la muerte
pero sin sentido deseo morir
en un mundo que no es el mío.

Enamórense de la vida,
de las caricias, 
de los besos sin salida,
de las noches con hogeras,
de las bebidas,
del cigarrillo casi teminado,
del cigarrillo hilado,
del amor que te ama
del amor que te engaña. 
Reenamorate del mundo
y vuelvete a enamorar
para coger rumbo
y escribir de nuevo
con rima de poesía
un guión de teatro
que aunque no sea tuya
y maldigas
con y sin vida
sigas,
sigas,
y sigas...


José Luis Segura Coronil.

Insólito

Verso de mayo como te apagas
y sin apenas vivirte te embalas
con tanto arte que brillas
en las noches de calor por Sevilla.

Y a lo lejos veo coches sin mascarilla
soltando tal olor que el virus
está llegando al cielo y tal cosa
nos debería temblar de miedo.

Demos un respiro a las aves
que han comenzado a vivir 
donde se sienten seguras 
sin un arma en la nuca.

Mi amor incondicional: La vida
que apenas has acaecido con el sol
que sigue pidiendo un respiro
ese que no le das a tu ombligo.

Oye amigo miraté de frente al espejo
donde jamás te has mirado sin consuelo
y prometeté amarte en las penumbras
de las noches que se disfrazan.

Encierra las armas y busca amor
que los girasoles ofrecen
y no piden nada a cambio solo 
que no le falte su dueño, 
bueno y también el nuestro: El Sol.

José Luis Segura Coronil.

Big Bang

Ayer estando en clase, una alumna

me hizo cuestionar y reflexionar,

la pregunta fue la siguiente sin más :

-¡Qué lío tenemos y no es por discernir!.-

-No es por nada, tú nos trasmites y lanzas

una historia y nos dices que el universo

fue creado por una explosión: Big Bang,

después, la señorita nos dice que fue Dios-.

-¿A quién adoramos?- prosigue…

… -¡Esto sí que es un lío Señor ayúdanos!-.

Yo en ese instante me quedo bloqueado,

sin saber qué responder y noqueado por

milésimas de segundos sin poder recurrir.

Incrédulo, me dejo seducir por la pregunta

tuve miles de dudas de no saber si estaba

dando una información con certeza y jurisdicción

Entonces dije: -lo siento por teneros con y sin razón-.

Razón de vivir en un mundo desconocido

donde la Paz del ser humano vana de nadie

donde los vídeo juegos son los examenes

y donde la religión se nos eleva a las nubes.

¡Eso no dije claro!, porque si lo hago…

¡Ay madre! Otro gallo cantaría y avisparía

a la Educación a alzarse donde debiera…

José Luis Segura Coronil.

Cae la noche en la tierra

El arcoiris se fue demasiado temprano
me he quedado un buen rato mirándote
pero has desaparecido en las tinieblas
como el polvo de lluvia ácida que nos sucumbe.

Los árboles ya no responden a casi nada
y cuando tan preciosos se aparecen
reaparecen maquinarias cortando el verde
como si de un titere se tratrara e inerte.

Qué decir de los glaciares que se derriten
como helados del Medici de Florencia
la mejor heladería que existe y te comes
con insistencia así durarás con esta inercia.

Amigas y compañeras del polen que fumamos
del árbol y flor que amamos, respiramos
y mira a tu alrededor amigo que los ríos, animales,
personas y nuestro oxígeno del Amazonas quemando.

 

José Luis Segura Coronil.

La estacion del este.

Echaré de menos el húmedo cabestril de tu cama, 

el cuál me arropába a tus escalchadas piernas,

me suspirába que te besára muy requete despacio,

imaginando como mis manos varonil te engatusaban. 

 

Aún recuerdo aquella noche que comenzó a nevar,

y juntos nos compenetramos como abejas al enjambre,

y derritiéranse los besos que nos dimos aquella noche,

la nieve quedára sepultáda en nuestro jardin y escapáramos. 

 

Dime dónde quedarán las lágrimas en la puerta de tu casa,

y el verso que te escribiéra sentado en la estación de metro,

hasta que mis lágrimas se secáran y comenzáran a andar,

sin rumbo fijo al infinito, sin salida, como sin vida quedára

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